
Ropa de Cama
Mantas De Cama
En Matarranz ofrecemos una selección de mantas de cama en fibras naturales de calidades seleccionadas: lana merino, mohair, cashmere o alpaca. Cada pieza se elige por sus propiedades térmicas, su tacto y su durabilidad. Trabajamos con clientes particulares, proyectos de hostelería e profesionales de interiorismo que buscan mantas de cama elegantes y duraderas para dormitorios o estancias de alta gama. Tiendas en Madrid ( C/ Lagasca, 21), y San Sebastián (C/ San Marcial, 20).
Mantas de cama
Mantas de cama en lana merino, mohair, cashmere o alpaca. Fibras naturales en calidades seleccionadas para el dormitorio.
Una manta de cama de fibra natural no es solo una capa de abrigo adicional. Es la pieza que regula la temperatura durante la noche sin generar calor en exceso, que aporta peso y tacto al conjunto de la cama y que mejora con el uso en lugar de deteriorarse.
En Matarranz seleccionamos mantas de cama en las calidades con mejor relación entre abrigo, transpirabilidad y durabilidad.
Mantas de cama en fibras naturales: lana merino, mohair, cashmere o alpaca
La elección de la fibra determina el comportamiento de la manta: su peso, su capacidad de abrigo, su tacto y cómo responde al lavado. Cada fibra tiene propiedades propias que la hacen más adecuada para un tipo de uso o de usuario.

Lana merino: abrigo, transpirabilidad y regulación térmica
La lana merino es la fibra de referencia para mantas de cama de uso intensivo. Su diámetro de fibra fina —inferior a 20 micras en las calidades superiores— produce una manta suave al tacto sin el picor asociado a la lana convencional que además regula la temperatura corporal de forma activa.
Es la elección habitual para dormitorios con calefacción intensa, para quienes duermen con variaciones de temperatura durante la noche y para uso en proyectos hoteleros donde la versatilidad estacional es un requisito.

Mohair: ligereza y tacto excepcional
El mohair, obtenido de la cabra de Angora, produce una de las fibras más ligeras y lustrosas disponibles en el textil del hogar. Una manta de mohair abriga de forma significativa con un peso muy reducido y posee un brillo natural que aporta una gran presencia visual al conjunto de la cama.
Requiere un cuidado más delicado que la lana merino — lavado en frío o en seco —, lo que la orienta hacia un uso más selectivo y hacia dormitorios donde la estética del conjunto es tan relevante como el confort.

Cashmere: la fibra de mayor suavidad
El cashmere es la fibra con mayor suavidad en mantas de cama. Obtenido del pelo de la cabra de Cachemira, cada kilo de fibra requiere varios animales y una temporada de recolección, lo que explica su precio y su valor. Una manta de cashmere de alta calidad tiene un tacto que ninguna otra fibra iguala y una capacidad térmica superior a su peso.

Alpaca: abrigo intenso y fibra hipoalergénica
La alpaca combina un abrigo superior al de la lana merino con una propiedad que la distingue: es naturalmente hipoalergénica y no contiene lanolina, el componente de la lana que genera reacciones en pieles sensibles. Es la opción para quienes necesitan una manta de cama de invierno con máximo abrigo y no toleran bien la lana convencional.
Su fibra es más resistente que el cashmere y requiere menos cuidados específicos, lo que la hace especialmente adecuada para uso regular en dormitorios principales.
Qué manta de cama elegir según la época del año

Mantas de cama para invierno
Para los meses más fríos, las fibras con mayor capacidad de aislamiento son la alpaca y el cashmere en gramajes altos. La lana merino en gramaje superior a 400 g/m 2 también ofrece el nivel de abrigo necesario para noches frías sin calefacción suficiente. El mohair en gramajes medios-altos es la opción para quienes prefieren la calidez de invierno con el menor peso posible sobre la cama.

Mantas de cama para entretiempo
En primavera y otoño, la lana merino en gramajes de entre 200 y 350 g/m 2 es la fibra más versátil: regula la temperatura sin provocar sudoración y mantiene el confort ante variaciones de temperatura. Es la manta que más temporadas del año puede usarse.
Medidas de mantas de cama: guía por tipo de cama
La medida de una manta de cama determina su caída lateral y su capacidad de cubrir bien.
- Cama de 90 cm: manta de 160 x 220 cm como mínimo para una caída lateral correcta.
- Cama de 105 cm: manta de 160 x 220 cm o 180 x 220 cm.
- Cama de 135 cm: manta de 180 x 220 cm.
- Cama de 150 cm: manta de 200 x 220 cm. La más solicitada en proyectos residenciales de alta gama.
- Cama de 180 cm: manta de 220 x 240 cm o superior.
- Cama de 200 cm (king size): manta de 240 x 260 cm o confección a medida para mayor cobertura.

Cómo combinar una manta de cama con el resto de la ropa de cama
La manta de cama ocupa una posición visual relevante en el dormitorio: se coloca sobre la ropa de cama y es la primera pieza que el ojo percibe al entrar en la habitación. Su combinación con las demás piezas —sábanas bajeras, funda de edredón o colcha— determina la lectura del conjunto.
En dormitorios con ropa de cama en blanco o tonos neutros, una manta en camel, gris perla o tostado añade calidez visual sin romper la coherencia. En dormitorios con mayor carácter, una manta de textura visible —lana merino con ligamento grueso o mohair con pelo natural— puede ser la pieza que da personalidad al espacio.
La manta puede usarse también sobre la colcha en los meses fríos, doblada al pie de la cama durante el día y extendida por la noche.
Cómo cuidar una manta de cama de lana, mohair, cashmere o alpaca
El cuidado correcto de una manta de fibra natural preserva sus propiedades térmicas, su tacto y su estructura durante años. Cada fibra tiene sus propias indicaciones, pero hay pautas comunes a toda la colección:
- Lana merino: lavado a mano o en lavadora en programa lana a 30 ºC máximo, con detergente específico para lana. Tender en horizontal para evitar que la humedad deforme la pieza. No retorcer ni centrifugar a velocidad alta.
- Mohair: lavado en seco recomendado para preservar el brillo y la estructura del pelo. Si se lava a mano, agua fría con detergente suave. Tender en horizontal sin escurrir.
- Cashmere: lavado a mano en agua fría con detergente específico para cashmere. El calor daña la fibra de forma irreversible. Guardar doblado, no colgado, preferiblemente en bolsa de tela con cedro natural para proteger de la polilla.
- Alpaca: lavado a mano o en lavadora en programa delicado a no más de 30 ºC. Más resistente al lavado que el cashmere. Tender en horizontal. No necesita secado en secadora.
En todos los casos, airear la manta con regularidad durante la temporada de uso prolonga el tiempo entre lavados y mantiene las propiedades naturales de la fibra.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una manta y un plaid?
Un plaid es, en general, una pieza más ligera y versátil, pensada principalmente para el sofá, la butaca o los pies de la cama, con una función tan decorativa como funcional. Una manta puede tener mayor gramaje, mayor tamaño y una capacidad de abrigo más intensa.
¿Qué plaid elegir para el sofá?
Para sofá en invierno, la lana merino y la alpaca ofrecen el mejor equilibrio entre abrigo y tacto suave. El mohair es la opción más ligera visualmente. Para entretiempo, el lino aporta frescura y caída natural. El tamaño más habitual para sofá es entre 130 y 150 cm de ancho, aunque para sofás grandes un formato más amplio permite mayor cobertura. El tacto es el criterio principal cuando el plaid se usa a diario no solo para decorar sino también para abrigar.
¿Las mantas y plaids de Matarranz son adecuados para proyectos de hostelería o interiorismo?
Sí. Trabajamos con estudios de interiorismo y proyectos hoteleros que requieren mantas y plaids en fibras nobles con homogeneidad entre piezas y capacidad de reposición sin variaciones. Para proyectos profesionales, el equipo de Matarranz asesora en la selección de materiales y tamaños. Más información en nuestra sección de soluciones textiles para profesionales.










